Expropiación de estaciones de servicio y bombas de bencina
Desmantelar una bencinera exige remediación ambiental y permisos SEC. Conozca las millonarias partidas de daño emergente y lucro cesante a cobrar.
La expropiación de una estación de servicio o bomba de bencina —sea de una gran distribuidora como Copec, Shell, Petrobras o de un operador independiente— representa una de las operaciones de tasación judicial más costosas y complejas del país. El Fisco comete con frecuencia el error de tasar el inmueble como si fuera un simple terreno comercial o un galpón de esquina, desconociendo los millonarios costos de remediación medioambiental y el altísimo volumen de ventas de combustibles que se pierde de forma instantánea.
Los altísimos costos de desmantelamiento y remediación ambiental
A diferencia de un local comercial común, una estación de servicio no puede ser simplemente demolida con retroexcavadoras. La normativa de la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC) y el Ministerio del Medio Ambiente impone protocolos estrictos que representan un gigantesco daño emergente:
- Extracción y desgasificación de tanques subterráneos: Retirar tanques de acero y fibra de doble pared enterrados a gran profundidad exige faenas especializadas para evitar explosiones e incendios.
- Remediación de suelos contaminados con hidrocarburos: Se deben realizar calicatas químicas y análisis de laboratorio para determinar si existieron filtraciones históricas de bencina o petróleo diésel en las napas o capas del suelo. La tierra contaminada debe ser retirada y transportada en camiones autorizados hacia vertederos de residuos peligrosos.
- Retiro de marquesinas e islas de surtidores: Sistemas de bombeo computarizados, tuberías presurizadas y marquesinas estructurales de alto tonelaje deben ser valoradas a costo de reposición actual.
El enorme lucro cesante por venta de combustibles
Las estaciones de servicio generan ingresos diarios masivos no solo por la venta de miles de litros de combustible, sino también por el negocio cruzado de tiendas de conveniencia (Pronto, Spacio 1, Upa!), lavados de autos y cambio de aceite. La expropiación provoca la extinción irreversible de este negocio.
Reubicar una estación de servicio en otra esquina es prácticamente imposible a corto plazo, ya que las ordenanzas municipales exigen distanciamientos mínimos respecto a colegios, hospitales y otras estaciones. Por ello, el operador o arrendatario tiene el derecho legal de demandar al Fisco una indemnización millonaria por concepto de lucro cesante comercial.
Expropiar una estación de servicio implica millonarios costos de remediación ambiental y un lucro cesante de combustible que el Fisco debe pagar en su totalidad.
Propietario y operador: dos juicios independientes
Tal como detallamos en Quién cobra el cheque: propietario o arrendatario, el dueño del terreno cobra por el valor del suelo y las instalaciones físicas fijas, mientras que la empresa concesionaria o arrendataria debe presentar su propia demanda para cobrar el lucro cesante y las pérdidas del negocio de combustibles.
Si es dueño u operador de una estación de servicio afectada por ensanches viales o autopistas urbanas, no deje que el Fisco subestime su valor. El plazo de 30 días fatales para demandar es estricto. Contáctenos a la brevedad para coordinar un equipo de peritos ambientales, comerciales y legales de primer nivel.
¿Le están expropiando su propiedad?
La primera consulta es gratuita. Analizamos la oferta del Estado y le explicamos sus opciones reales para aumentar la indemnización.